3/10/17

REAL MADRID VS. BARÇA

Imagínate una final de la Copa del Rey entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona. Hasta aquí todo normal y real como la vida misma.

Ahora viene lo complicado... 
El Barça decide marcar algún gol con la mano porque una vez, un tal Esteban Vigo, le robó un gol y creen que tienen derecho a repetir la jugada para que les sea devuelta su honra. Avisan antes del partido, y aunque saben que va en contra de las reglas del fútbol, deciden seguir adelante con su objetivo. 
El Real Madrid al hacerse eco de las noticias que les llega con las intenciones de su rival, deciden emprender también su plan. Defenderán su campo y portería con patadas en las espinillas, agarrones y empujones.
Ambos equipos, conocedores de las intenciones del otro, deciden comenzar el partido después de escuchar el Himno de España, aplaudido por unos, pitados por otros.
¿Cuál de los dos equipos lo está haciendo mal? ¿Cuál tiene más culpa? ¿Cuál debería ser expulsado de la competición?
Lo más fácil hubiera sido, antes de comenzar el partido, que se hubieran juntado los entrenadores de ambos equipos  y hubieran intentado resolver el conflicto antes de que fuera demasiado tarde, pero esto no sucede.
Termina el partido. 
El Barça ha metido un gol con la mano y el Madrid ha descargado su violencia contra ellos para impedirlo. ¿Es válido el gol? ¿Es justificable la violencia?
Al final pasa como siempre. Ambos equipos terminarán en los vestuarios bebiendo champán entre risas y vítores pero no siendo conscientes del abismo que han dejado entre sus seguidores, fans o hinchas. 
Los jugadores saldrán en sus suntuosos coches hacia sus chalets en urbanizaciones de lujo y dejarán a sus aficiones peleándose por algo que ni siquiera ellos han planteado pero que defienden sin saber muy bien el por qué, con una fe ciega.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.

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