11/3/16

MADONNA Y SU PEOR CONCIERTO

La reina del pop ha atravesado el último año una de las etapas más complicadas de su carrera, pero cuando salió de gira hace seis meses dio la impresión de que volvía a ser capaz de todo y de brillar de nuevo. Hasta que llegaron las Navidades y su hijo Rocco se marchó a Londres con su exmarido para no regresar. Madonna se ha refugiado en el trabajo para sobrellevar el dolor por esta separación, más todavía después de que la semana pasada una juez de Nueva York dictaminase que el chico de 15 años podía escoger si vivir con ella o con su padre, y él eligiese quedarse en Londres con Guy Ritchie —aunque la juez dio al exmatrimonio un margen de pocos meses para ponerse de acuerdo sobre la custodia—.


Una semana después de la vista se produjo la primera aparición pública de la cantante, en el arranque del último tramo del Rebel Heart Tour, que transcurre en Oceanía. Sobre el escenario del estadio de Auckland (Nueva Zelanda), Madonna quiso dedicarle una canción a Rocco, momento en que se derrumbó y rompió a llorar. Un golpe terrible para ella, como ha demostrado con continuas y emotivas alusiones al tema en su cuenta de Instagram (con 6,3 millones de seguidores) o con sus lágrimas incontrolables en directo. Ayer la cantante sorprendió a sus incondicionales australianos con un concierto gratuito e íntimo en Melbourne (Australia), titulado Tears of a Clown (las lágrimas de un payaso), donde incluyó un repertorio con algunas de sus baladas más tristes, incluso varias que nunca había interpretado en vivo. “Hoy voy a hacer una cosa que nunca he hecho, y es beber mientras canto... Por Jesucristo, traedme una copa”, pidió. Y sus deseos fueron satisfechos con un cosmopolitan.


Hacia la mitad del espectáculo se confirmó que este estaba concebido como una metáfora de su momento actual. “Todos sabéis lo que ha pasado con mi hijo Rocco. Hubiese disfrutado más de esta gira si él no hubiese desaparecido tan de repente”, dijo. A continuación, una pausa en la que se quebró y casi le cayeron unas lágrimas. “Voy a dedicarle esta canción”. Y mientras se proyectaban fotos del chaval, ella cantó el tema Intervention, que empieza diciendo “I’ve got to save my baby” (Tengo que salvar a mi bebé).


Madonna y su hijo Rocco en Los Ángeles, el pasado octubre. cordon press


Ataviada con un traje de payaso trató de mostrar una sonrisa sobre el escenario mientras pasa por su peor bache personal. Desde que no tiene a Rocco, trata de demostrar que tras su imagen de controladora, perfeccionista y superestrella, también es una madre que sufre. Pero mientras ella estaba sobre el escenario en Australia, Guy Ritchie y el propio Rocco acudían a una audiencia en la Corte Suprema de Londres, donde una juez está considerando el caso, y del que ha prohibido que trascienda todo lo que pase en la sala.
No es la primera vez que Madonna se centra en su profesión para superar un mal trance. Durante la separación de Sean Penn en 1988 trabajó en una obra de teatro en Broadway que la mantuvo entretenida varias noches a la semana, y después se encerró en el estudio para alumbrar el considerado por la crítica como su mejor trabajo, el disco Like a Prayer. En el concierto de Melbourne de ayer también proyectó una imagen de ella junto al actor de cuando estaban casados, pero el show de la Madonna payaso giró en torno a su hijo. Ante 1.500 fans privilegiados la cantante ofreció su lado más tragicómico, una expresión de melodrama como terapia para asumir la derrota, no del todo definitiva, en la batalla por Rocco. Al varapalo por la decisión tomada por la juez de Manhattan se ha sumado la falta de apoyo de gran parte del público. En las redes sociales la mayoría de comentarios se han posicionado en favor del joven, dando por hecho que Madonna es insoportable y que el chico necesitaba huir de ella para tener una vida normal. Otros justifican que es perjudicial para un hijo tener una madre cuyo trabajo es exponerse continuamente al público y le obliga a estar siempre de viaje, sin recordar que Guy Ritchie es un famoso director de cine. Pocos han planteado la posibilidad de que un adolescente rebelde haya elegido estar con su padre para estar menos controlado, o que Madonna pueda desarrollarse como artista, aunque como tal proyecte una imagen excéntrica, y al mismo tiempo ser una buena madre de puertas para adentro. Ella ha decidido no pararse y seguir peleando por Rocco a través de su arte, lidiando con la pena sin apartarse de los focos.

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